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Presentación libro: Honorable sociedad.  |
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Teresa Martín Taffarel
Hace un tiempo, paseando por Palermo, capital de
Sicilia, atrajo mi atención un grupo numeroso de gente
que estaba reunida en torno de un gran roble, del cual según
pude comprobar, pendían notas dirigidas al Juez Giovanni
Falcone.
“Querido Juez: Su muerte nos ha dejado desprotegidas
y huérfanas. Las madres que veíamos todo cuanto
Vd. hacía para que el nuestro sea un país serio,
justo, incorruptible, nos encontramos otra vez con el terror
y la violencia. Nos preocupa saber que nuestros hijos crecerán
bajo el imperio del espanto”.
“Querido Don Giovanni: Gracias por habernos recordado
que somos ciudadanos con pleno título y no un rebaño
que lloriqueando pide asistencia y protección. Gracias
por enseñarnos que debemos reivindicar derechos en
vez de vivir implorando favores. Gracias por la fe que supo
crear en nuestros corazones.”
“Querido Juez: Quedamos deudores de su memoria. Lo admiraremos
siempre porque Vd. en todo momento fue fiel a sus ideales,
se mantuvo siempre firme en la lucha aún sabiendo que
antes o después le esperaba el fin que desgraciadamente
tuvo.”
El árbol está situado enfrente de la casa del
nombrado personaje que poco tiempo atrás había
sido brutalmente asesinado. El mismo que había dicho:
“Yo no soy Robin Hood, yo no soy un kamikase, yo no
soy un misionero. Yo soy solo un servidor del Estado en tierra
infiel”. “No tengan ninguna duda que la mafia
es una cultura de muerte, de angustia y de tristeza. Solo
desaparecerá cuando en la cabeza de todos los ciudadanos
esté instalada la fuerza legal del Estado.”
Algunos días después de este episodio tuve la
oportunidad de leer en una publicación científica
italiana que un grupo multidisciplinario compuesto por médicos,
psicólogos, magistrados, abogados y docentes de psicología
de la Universidad de Palermo estaba dedicado a estudiar el
fenómeno delictivo definido como psiquismo mafioso
en todos sus aspectos. Un grupo de psicoanalistas había
comenzado a practicar tanto en la privada como en los hospitales
públicos, la cura psicológica de hijos de los
capos de la Honorable Sociedad a pedido de las madres muy
preocupadas por las perturbaciones que sufrían. Drogas,
problemas psicosomáticos, alteraciones de la personalidad,
intentos de suicidio entre ellas.
“Tengo la sensación de estar colaborando en la
lucha contra la enfermedad social que como una lepra aniquila
la sociedad a la que pertenezco.”, comentaba una doctora
que forma parte del equipo hospitalario encargado de tan singulares
psicoterapias.
No pude menos que asociar estos dos hechos que me hablaban
de la lucha contra el horror y la muerte con lo que ocurría
en Argentina, victima por aquellos tiempos de una dictadura
terrorífica que había tomado por asalto el poder
y mataba a quienes pensaban de otra manera.
Por otra parte al reflexionar en que a veces podemos estar
viviendo situaciones significativas y no darles una amplitud
suficiente me propuse ensanchar mi propia percepción
con el ejercicio de la experiencia estética. Intentaría
de esta manera lograr con la ficción una especie de
sutura simbólica con la cual curar esa herida que aún
sigue abierta en nuestra comunidad.
Pregunta 1: ¿Supongo que fue difícil
enfrentarse con un tema tan duro y tan lleno de complejidades
para construir tu novela?
Respuesta de Héctor Maffi: La posibilidad
de tomar distancia, de dejar que los personajes digan lo que
piensan, sienten o hacen, de mostrar lo hechos sin juzgarlos,
permite esa neutralidad que “libera la pluma”.
Me gustaría repetirles aquí lo que dijo el premio
Nóbel de literatura en 1992 W. Walcontt“ porque
sus palabras me sirvieron mucho para sostenerme en la tarea
que me había propuesto: “Enseñar la maldad
del hombre, amar el mundo incluso en su dolor, crear belleza
aunque sea a partir del horror, eso es lo que salva a los
poetas.”
Pregunta 2: ¿Cuales son los elementos
arguméntales de la novela?
Respuesta: Una familia argentina compuesta
por los padres, ella psicóloga y aficionada a la historia
del arte y él abogado, viajan por Italia con sus dos
hijos adolescentes y por fin desembarcan en Sicilia. Sus relaciones
familiares están sostenidas y construidas sobre la
base de la comunicación, la confianza y sobre todo
el afecto. La incorruptible honestidad de los padres avala
esa necesaria libertad para hablar. Hablar es estar vivo.
En contraste con la manera de comunicarse que tiene la familia
itinerante en la sociedad siciliana rige la prohibición
de hablar. Hablar es correr el riesgo de morir. Es la ley
implacable del silencio y de la amenaza. La llaman la ley
de la omertá. En el desarrollo de la novela se enfrentan
dos modalidades de funcionamiento en las relaciones padres
e hijos: un proceso educativo que apunta a enseñar
a vivir amar y a crear y otro que podríamos definir
como la antipedagogía de la opresión, del no
desarrollo, de la que solo se aparta con la muerte. Lo que
parece al principio ser un viaje de turismo se aclara a lo
largo de la trama que en realidad están huyendo de
la irrespirable atmósfera de terror político
que impera en el país de origen intentan buscar amparo
frente a la injusticia, la violencia y la muerte. Sin embargo
tendrán un encuentro decisivo en el que se enteraran
que han llegado a un lugar en el que rige una situación
similar de la que escapan.
Pregunta 3: ¿y los elementos simbólicos?
Respuesta: El mito y la cultura. La isla
prometida es el espacio mítico en la que brotan las
fuentes de las antiguas ninfas, Aretusa, Galatea, Ciane, el
mito de Démeter, la madre a quien han arrebatado su
hija Perséfone y el más significativo que es
el mito de Polifemo sobre el que se centra la trama. Polifemo
es considerado como el más terrible de los cíclopes,
el que mata, roba, corrompe y destruye todo cuanto encuentra
a su paso. Es la representación más perfecta
de la maldad.
Frente a él, no el astuto Ulises, sino el juez Giovanni
Falcone, servidor del Estado de Derecho por un lado y por
otro la Universidad con investigaciones sobre el funcionamiento
de mentes siniestras frente a las que se intentan encontrar
posibles soluciones de cura.
El viaje en si mismo es una estructura simbólica de
búsqueda. El personaje del carro siciliano y el contexto
en que se desarrolla la acción tienen también
un carácter simbólico.
Pregunta 4: ¿“Cual es la función
del mito en el teoría psicoanalítica?
Respuesta: La construcción de la identidad
necesita de una historia que fundamente el sentido del “si
mismo”. El mito tiene una función psíquica
que es la de dar sentido al self en tanto producto final de
una historia. La experiencia psicoterapéutica muestra
como el sufrimiento y la locura se manifiestan cuando no se
hace posible armonizar este sentido.
Pregunta 5: ¿Cómo has abordado
el lenguaje literario teniendo en cuenta tu profesión
de psicoanalista dado que en ambas actividades se usa como
vehículo la palabra?
Respuesta: No puedo menos que comentar que
en más de una ocasión me vi, en la dificultad
de usar un lenguaje para la ficción porque me obligaba
a dejar de lado mi herramienta de trabajo habitual. Si de
novelar se trataba habría que ir a buscar palabras
que “liberen la pluma”, crear elementos que permitan
situarlas en el contexto literario. Era crear mi propio lenguaje.
La literatura y el psicoanálisis a veces están
atravesados por analogías que hacen que sus campos,
a pesar de ser distintos en cuanto a sus finalidades, encuentren
amplias zonas de convergencia. La palabra con su potencial
polisémico encuentra en la literatura una función
estética que en el psicoanálisis se transforma
en terapéutica. Nos gusta lo que afirma Yvonne Bordelois
cuando dice: la palabra no es una simple etiqueta que se le
pone a una cosa sino que es el flujo mismo de la vida interior.
Pensemos entonces en lo aniquilante de la impuesta ley de
la omertá en la que la palabra esta prohibida.
Giovanni Falcone, palermitarno y gran conocedor de la mente
mafiosa impuso la figura del “arrepentido” o sea
ofrecer a aquel que siendo miembro de Cosa Nostra colaborar
con la justicia diciendo cuanto sabe porque tendrá
toda la protección del Estado. Esta novedad produjo
un vuelco en la “familia mafiosa”. Ahora había
una forma de escapar a la muerte. Ahora se podía hablar.
Esto dio lugar a que los hijos de la sangre pudieran enterarse
en la escuela o en los medios que sus padres a quienes tenían
por “hombres de honor” no eran más que
vulgares y feroces asesinos.
Me gustaría resumir todo esto diciendo que:
En la familia real del mafioso la caída del padre idealizado
produce el derrumbe psicológico de los hijos que enferman.
El psicoanalista que invita a hablar es el padre que cura.
El juez que hace hablar protege y asegura la vida.
EL PSIQUISMO MAFIOSO:
Partiendo de la disposición innata del hombre
a dejarse enseñar. Es el proceso que hace brotar la
identidad. Pero al mismo tiempo el hombre esta animado de
una irreprimible intancia (ee esta la peculiaridad que mas
que otra lo hace hombre) de redefinir el pensamiento que se
le ha transmitido. Trabajo doloroso porque desgarra también
cuando instituye identidad, lleva al surgimiento de la subjetividad,
de la individualidad, al hombre como original interprete de
su pasado. En las familias mafiosas la dificultad del proceso
de subjetivacion-individuación esta originada por un
pensamiento familiar saturado. Tienen que ser la familia y
no“simismos”.
Eso es traición. EN ESTO RESIDE UNA DE LAS RAICES PROFUNDAS
DE LA OMERTA QUE NO ES SOLO MIEDO.
En Cosa Nostra el individuo queda reducido a cosa, la trasgresión
es impensable y castigada con la muerte.
Pregunta 6: ¿Por que has escrito esta
novela ?“
Respuesta: La misma pregunta le hicieron
a Umberto Eco cuando presentó su “El nombre de
la rosa” ¿Qué por qué escribí
esta novela? respondió Eco: “Sencillamente porque
tenia ganas de escribir una novela pero además tenia
deseos de envenenar a un monje.”
Con todo el respeto por el gran escritor de quien tomo prudente
distancia yo estoy convencido que “No era mi deseo el
de matar a nadie sino más bien todo lo contrario. Sentí
que ante un mundo enfermo de pavor, de angustia y de muerte,
debería asumir la responsabilidad de no callar, de
romper la omertad poniendo una nota de esperanza y de vida
porque estoy convencido de que vale la pena vivir incluso
más allá de un clima desalentador.
Pregunta 7: ¿Tienes algún otro
proyecto?
Respuesta: Estoy dedicado a la narración
de cuentos breves cuya acción sucede en el espacio
de Cataluña, concretamente en el Parque o Quinta Amelia.
Por otro lado tengo algunas ideas sobre la escritura de una
nueva novela que tenga que ver con la historia del arte renacentista
en la que aparecerán personajes reales o imaginarios.
Seminarios acreditados por el programa de formación de psicoterapeuta
psicoanalítica.
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