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D.- Un intento para establecer una nosografía sobre el Narcisismo

Para configurar una nosología sobre el narcisismo parto de una coincidencia con Pontalis (1977): no es una buena decisión aislar las nociones de Yo y la de sí mismo. Pienso como él que la catexia libidinal del sí mismo, amor a sí mismo o a su imagen, es inseparable de la catexia del Yo como instancia separada; también diría, a los efectos de armar una nosografía, que el narcisismo no es un estadio ni un modo específico de catexia, es una posición del sujeto humano, y que las funciones intelectuales como el pensamiento, o las más objetivas como la percepción de lo real, o los comportamientos más cercanos al instinto llevan su marca.

Está presupuesta en esta postura que es improcedente la oposición entre el Yo-función adaptacionista y un Yo-representación condenado al desconocimiento. Creo, en ese sentido, junto con Luis Hornstein (2000), que tomar esa opción nos eximiría de construir una metapsicología del Yo y una psicopatología del narcisismo que de cuenta de esta duplicidad, cuando esa duplicidad precisamente lo constituye al Yo y da fundamento a toda consideración psicopatológica sobre el narcisismo.

El Yo, entonces ni es sólo una función adaptativa, ni una imagen engañosa. Sugiero, junto a Piera Aulagnier (1975) que no hay alienación total del Yo.

Me adhiero a la sistematización que en este punto ha llevado adelante Luis Hornstein (2000), que a continuación detallo.

Afectación del sentimiento de sí, como lo vemos en los llamados casos fronterizos, la paranoia y la esquizofrenia.
La afectación del sentimiento de estima de sí, que se muestra deficitario en la depresión y la melancolía.
La indiscriminación yo-no yo y la del objeto histórico y el actual, tal como puede observarse en las relaciones narcisistas.
El desinvestimiento narcisista que sería responsable de la clínica del vacío.


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última actualización:17/04/08