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B- Algunas precisiones teóricas sobre el “narcisismo”

La definición inicial del conflicto psíquico no incluía la noción de "narcisismo".

La definición inicial del conflicto psíquico dada por Freud no incluía la noción de "narcisismo". Freud (1905) luego de dar una novedosa idea acerca de la sexualidad en "Tres Ensayos" indica que el conflicto en la "neurosis" es entre la sexualidad y la autoconservación, siendo el Yo la sede de esta.

La clínica de la perversión y de la psicosis muestran que el Yo es un objeto erógeno, haciendo necesaria entonces la noción de “narcisismo”.

A partir de los estudios sobre un recuerdo autobiográfico de Leonardo da Vinci (esto es la clínica de la perversión) y de las memorias del Presidente Schreber (la psicosis), Freud en 1915 introduce la noción de Narcisismo, en tanto en ellas se le revela el Yo como un objeto erógeno privilegiado. Se hace así insostenible, teniendo como punto de partida la clínica de la perversión y la psicosis que la sexualidad sea un fenómeno exterior al Yo. De igual manera se hace importante incorporar la idea de narcisismo en el territorio de la neurosis.

Sin embargo la noción de Narcisismo, por su riqueza, excede la singularidad de la idea del Yo como un objeto erógeno privilegiado y entonces se hace necesaria su adjetivación.

Al hablar de Narcisismo mentamos al menos:
Un estadio evolutivo caracterizado por la concentración dentro del yo o hacia el yo de toda la libido. En este sentido se trata de un estado intermedio entre una “fase” considerada como autoerótica y una fase de elección objetal. Desde esta caracterización se calificarán como narcisistas todos los estados donde el interés del Yo se desliga del mundo externo, en particular la vida fetal, el dormir, la psicosis, etc.
Los procesos que permiten ese estado:
-Narcisismo primario, o
-Narcisismo secundario.
El punto de fijación correspondiente a este estadio evolutivo, que interviene en la predisposición o la ecuación etiológica de la amplia patología narcisista, que desarrollaré más adelante en el punto D.
Una elección de objeto, la elección narcisista de objeto. Decimos de una “elección narcisista de objeto” cuando se elige a un objeto en tanto similar a lo que se ha sido, a lo que se es o lo que se hubiera querido ser.
La introyección de una elección narcisista, la identificación narcisista.
Una elección narcisista puede ser introyectada, estamos entonces en el campo de la identificación narcisista. En este caso el “narcisismo” no se refiere directamente al Yo, sino al Ideal del Yo, o al aspecto idealizado del Superyo. El Yo en estos casos suele amarse o admirarse mediante este objeto idealizado introyectado, a quien imita y de quien obedece sus mandamientos.
Una serie de actitudes, estados o rasgos caracterológicos.
Por extensión se emplea el término narcisismo para una serie de actitudes, estados o rasgos caracterológicos, que van desde la simple autoestima hasta la omnipotencia megalomaníaca.
Herida narcisista.
Se suele denominar “herida narcisista” a todo lo que viene a disminuir la autoestima del Yo o su sentimiento de ser amado.
Narcisismo de las pequeñas diferencias.
Hablamos del “narcisismo de las pequeñas diferencias”, para referirnos a lo que nos diferencia, incluso la “pequeña diferencia” entre hombre y mujer.
El narcisismo propiamente perverso.

La noción de Narcisismo incluye además dos líneas que dentro del psicoanálisis evolucionaron de modo diverso y que es importante distinguir, en tanto dan origen a dos diferentes perfiles psicopatológicos:
El Narcisismo pensado como “trófico”, o “estructurante” que culminó con la idea del Yo como residuo identificatorio, configuración que más tarde André Green caracterizaría como Narcisismo de vida; y
El Narcisismo, asociado al anhelo del sentimiento oceánico, que lleva a conceptualizar la noción de Nirvana, que André Green llamará Narcisismo de muerte.



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última actualización:17/04/08